Umbría
de Fiñana.
Ayer puerta
de reyes
y hoy olvidada.
Estamos acostumbrados a ver Fiñana desde la carretera. Es la fotografía
que se manda a los amigos para que vean lo bonita que es.
Yo guardo también en mi recuerdo la otra Fiñana, la que veía
cuando, en los atardeceres de verano, íbamos a beber agua a la fuente
de Sergio.
Y el recuerdo de la Fiñana que se me presentaba al amanecer cuando
empezaba mis vacaciones y llegaba a la estación.
Que pocas fotografías tenemos de esa zona y, sin embargo, sus vistas
desprende una tranquilidad bucólica. Hay que recorrer la carretera
que lleva a la estación y disfrutar del paisaje.
Al amanecer, el sol da sobre la nieve del invierno y los ojos quedan escandilados
al ver Fiñana entre la bruma.
El silencio sólo es roto por el canto de los pájaros y el
sonido del aire meciendo las ramas.
Esta Fiñana también merece figurar entre las fotografías
que se envían a los amigos.

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