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pueblo y se aprende a comprender y respetar las opiniones de todos. Y no hay que tener vergüenza en mostrarlo tal como se siente. Aquí va un ejemplo de como se siente Fiñana desde la lejanía. |
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en el medio de un habar, con una bota de vino y un puñaico de sal. |
las horas ruedan por la vega. Dan la una, dan las dos. Las horas suenan que suenan. |
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Los balcones de mi pueblo, en primavera, se ven llenos de claveles desde la vega. Van trepando las flores por las fachadas dibujando un arco iris en mi Fiñana. Quien no lo crea, que se acerque a mi pueblo y allí lo vea. |
La campana del reloj la tenemos enamorada de una campanita joven de la iglesia de Fiñana. Y por la noche, sin ningún testigo, le va cantado las horas junto al oído. Y, llegada la mañana, sonríe la campana mora a la cristiana. |
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Cuando tuvo que partir un emigrante, Fiñana se puso oscura, triste el semblante. Y él repetía: Nunca podré olvidarte, Fiñana mía. |
Camino de la Alcazabilla, camino del Almoladín, camino de la Cifría, camino del Cabalí. Caminos a los almendros, caminos al olivar. caminos en los recuerdos y sin poderlos pasear... |
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va por la calle luciendo su piel morena y fino talle. Tiene la cara igual que su madre siendo zagala. Nunca podía pensar, que pasado tanto tiempo, la iba a recordar... |
Agua de la fuente Sergio, agua de la fuente Matas, agua de la de Las Viñas, agua de Sierra Nevada. Dime como puede
ser
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