FIÑANA-CERRO
DE LA CUMBRE-CERRO DEL ALMIREZ
Trayecto: Lineal
Longitud: 27 Kms
Dificultad: Dura
Tiempo: 9 horas
(2 jornadas)
DESCRIPCIÓN: Saldremos del pueblo de Fiñana, contemplando
una espléndida panorámica de la sierra. La carretera pronto
llega al cruce Guadix-Almería que tomaremos a la izquierda, para
ver un carril a nuestra derecha, poco antes de llegar a la gasolinera,
que se adentra y que es el que conduce al refugio de Ubeire, dejando de
lado las bifurcaciones a la izquierda. Desde Fiñana se accede a
la pista llamada la vereda del Collado de Aldeire.
Desde este refugio, situado en un enclave privilegiado de barrancos y ríos,
con un bosque de pinos de repoblación mezclados con encinas, a una
altura de 2.300 m contemplaremos los picos a ascender. Desde el cortijo
nos encaminaremos hacia el este para acceder a la era de la Capitana, si
no queremos descender para tomar la primera bifurcación a la derecha,
que también conduce al mismo lugar.
Desde la era continuaremos por un cortafuego situado en el espolón
llamado Loma de la Cruz, y que nos conducirá al cerro de la Cumbre,
situado en la cuerda de Sierra Nevada, a más de 2000 m de altitud,
desde el pico contemplaremos la doble cumbre del cerro Almirez. Para acceder
al segundo sólo tendremos que andar la arista y llegar a él.
FIÑANA
- LA DEHESA - FIÑANA

LA UMBRÍA
DE SIERRA NEVADA EN BICICLETA
Recorrido: 39
Km. Desnivel: 650 m. Dificultad: media. Duración: 10 horas.

Nos enfrentamos a un sendero en el que recorreremos los territorios septentrionales
de Sierra Nevada. Dada la notable longitud del mismo lo consideramos idóneo
para ser realizado en bicicleta de montaña.
Saldremos del pueblo de Fiñana, contemplando una espléndida
panorámica de la sierra. La carretera pronto llega al cruce Guadix-Almería
que tomaremos a la izquierda, para ver un carril a nuestra derecha, poco
antes de llegar a la gasolinera. Lo reconoceremos con facilidad pues presenta
una señalización que nos indica: "al refugio de Ubeire".
El primer sector de la pista, perfectamente asfaltado, deja paso a un amplio
camino de tierra que discurre entre plantaciones de olivos y almendros.
Frente a nosotros se eleva, majestuosa, la umbría de Sierra Nevada
en la que percibimos, con toda claridad, una tupida mancha de vegetación,
de un profundo verde oscuro, que no hemos encontrado en otros lugares de
la provincia.
Dejamos atrás, a nuestra derecha, las instalaciones de las piscinas
municipales de Fiñana, obteniendo una atractiva vista de su casco
urbano. Mientras caminamos, nuestra mirada se detiene en las torrenteras
que surgen ante nosotros, donde se observan pequeñas presillas que
preludian la fuerte torrencialidad de estas laderas en épocas de
lluvias. Un cartel informativo nos anuncia que estamos en el Parque Nacional
de Sierra Nevada, a la vez que reconocemos un entorno en el que van tomando
relevancia las coníferas. Aprovechamos el momento para informar
a los más interesados que el sendero de hoy permitirá realizar
un corte transversal a la pirámide de vegetación de la ladera
de umbría de este importante macizo montañoso. Iremos contemplando,
en nuestra ascensión, diferentes pisos de vegetación acordes
con las características edáficas, climáticas y altitudinales
de estas vertientes. A 2 km. del inicio del recorrido una valla de madera
nos permite el paso. El sustrato rocoso surge en el mismo camino como sólido
firme de difícil deterioro. A nuestro alrededor predominan los aterrazamientos
con repoblaciones de coníferas. Nos encontramos en pleno ascenso
-perceptible en el corte topográfico adjunto-, lo que, sin duda,
provoca un relativo cansancio en nuestro organismo.
Una vez más, las encinas pretenden adueñarse de su primitivo
entorno, pugnando por prevalecer entre los pinos. Curiosa lucha de especies
ya percibida en otros puntos de Almería. Nos sorprendemos, de vez
en cuando, con alguna mancha de almendros que surge entre el pinar, recordando
históricos aprovechamientos agrícolas que intentaban rentabilizar
estas tierras. Poco a poco ganamos altura por la ladera que ya percibimos
cuando nos asomamos, en el sendero 13, a la Laguna Seca. Llegados a una
cota aproximada de 1.450 m. las quercíneas alcanzan un verdadero
protagonismo, conformando un pequeño bosque de características
plenamente mediterráneas.
Dejamos atrás una pista que surge a la derecha, cuando nos enfrentamos
a una nueva bifurcación de la que parten dos pistas. Tomaremos,
entonces, la de la derecha. Hasta este punto han transcurrido 8,5 km. del
comienzo del sendero. Desde hace unos momentos percibimos ya, a nuestra
derecha, un profundo y amplio valle que iremos circunvalando en toda su
longitud. Se trata del valle del arroyo de Nacimiento.
Un poco más adelante nos encontramos con la fuente de las Gandongas,
oportunidad que aprovecharemos para rellenar nuestras cantimploras y darnos
un refrescante remojón. Esta misma surgencia será la responsable
de tallar un encajado barranco que se abre a nuestra diestra. Nos encontramos
a una cota aproximada de 1.500 m. cuando surge una confluencia de pistas.
Tomaremos, entonces, la de la derecha, en dirección a Ubeire. Estamos
bordeando el Cerro de la Cruz, a la vez que percibimos toda la grandiosidad
del circo montañoso que conforma la cuenca de recepción del
arroyo de Nacimiento. Al llegar a una cota, aproximada, de 1.600 m., parece
que hubiéramos alcanzado cota máxima, iniciándose
ante nosotros un suave descenso que agradecen nuestras piernas. Las altas
cumbres de la sierra cobijan, todavía, algunos neveros aferrados
con ahínco a pequeñas ubicaciones de umbría. A una
distancia aproximada de 12,6 km. desde el inicio de la jornada accedemos
a una bifurcación, a la derecha, cerrada con una cadena que permite
llegar al refugio de Ubeire.
La verdad es que su ubicación se muestra privilegiada, escondida
en el fondo del valle formado por el arroyo del Ubeire, bajo los impresionantes
farallones del Cerro del Almirez. Unos 400 m. de descenso permitirán
visitar este refugio ubicado en un idílico entorno boscoso junto
al arroyo ya citado. Tras la corta inspección decidimos proseguir
la marcha disfrutando del paisaje de alta montaña que se abre a
nuestros ojos. Numerosos arroyos se forman en el deshielo de los neveros,
discurriendo alegremente por la ladera y orlándose de pequeños
bosquetes de ribera. Poco a poco sobrepasamos, en un cómodo paseo
-sin perder altura-, las laderas que discurren bajo el Cerro del Almirez
(2.522 m.). Atravesamos, ahora, el arroyo del Rosal. Puede ser éste
un buen momento para decidir tomar un descanso y un frugal almuerzo en
las proximidades de este pequeño caudal. Estamos seguros que el
tentempié será mucho más reconfortante al poder disfrutar
de este maravilloso entorno. Descansen un rato de la comida y, cuando lo
estimen oportuno, retomen, de nuevo, el camino.
Estamos "faldeando" la ladera opuesta a la que veíamos hace un rato,
acercándonos al arroyo del Doctor. Al sobrepasar los 20 km. de ruta
atravesamos el arroyo de Fuente Encarnada, cuando aparece ante nosotros
un cruce de caminos en un pequeño collado. Nos encontramos en el
límite provincial entre Granada y Almería, decidiéndonos
a tomar la pista que va hacia la derecha, descendiendo por una masa de
coníferas muy poblada, bordeando el Cerro de Montaire (1.862 m.).
Si somos observadores reconoceremos, frente a nosotros, la pista que recorrimos
esta mañana, en la otra ladera que nos ofrece el arroyo del Nacimiento.
El medio natural que nos rodea no deja de sorprendernos a cada momento,
como por ejemplo, cuando salta al camino, desde la espesura, un corzo que,
tras mirarnos asustado, exhibió toda su belleza saltando un trecho
por delante de nosotros y perdiéndose, otra vez, en el bosque. Son
momentos que satisfacen cualquier esfuerzo. Continuamos descendiendo poco
a poco, entre un denso encinar, mientras continuamos admirando nuevas perspectivas
del cordón montañoso que rodea esta cuenca de recepción.
Un tramo del camino nos permite perder altitud más rápidamente,
a la vez que llegar a una presa denominada del "Castañar". Pocos
metros nos restan ya para acabar este sendero, en el kilómetro 255
de la carretera que une Fiñana y Huéneja. Nos encontramos,
justo, en el límite provincial, dispuestos a retornar hacia Fiñana,
mientras consultamos nuestro podómetro y descubrimos que hemos andado
39,5 km. en unas 10 horas de sendero.
LA RUTA DE LOS
MOLINOS

Esta ruta describe un itinerario que perfectamente se puede realizar a
pie. La belleza del paisaje y el continuo bordear el río, aconseja
que se realice caminando. No obstante, para conocimiento de ello, hay que
hacer constar que estos senderos se pierden en algunos tramos, bien por
haberlos hecho desaparecer el propio río; bien porque después
del gran éxodo rural que sufrió el campo fiñanero
en los años 55-65 (momento en que los molinos fueron cayendo en
desuso y en el abandono), simplemente ya no se usan. De aquí que
en algunos tramos haya que desviarse, buscando otros senderos más
arriba.
Podemos arrancar el inicio de la ruta en el cortijo El Puente o en el Molinillo,
a escasos metros de la carretera nacional 324. Aunque al final de esta
guía se adjuntan mapas de la ruta para mejor seguirla, en ella podemos
destacar además de los ya reseñados: el molino de los Salvadores,
La Heredad, La Cortijada, el molino de los Aparicios o el cortijo de Santo
Cristo.
PLANO GENERAL
DEL NORTE DE SIERRA NEVADA

PLANO GENERAL
DEL ENTORNO DE FIÑANA

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