Al llegarme estas fotografías de
la romería de San Isidro de 2003, me viene a la memoria la única
vez que, siendo pequeño, fui a esta romería. Iba de la mano
de mi padre y estaba sorprendido de todo lo que pasaba.
Al llegar a Venta Ratonera entramos en una
casa en
donde había mucha comida sobre una
mesa.
Todos pasaron el día charlando, comiendo
y bebiendo.
De vuelta para el pueblo, me dolía
la barriga de tanto como había comido.
Los demás años los pasé
aburrido en mi casa. Casi toda la gente se iba a la Venta.
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