|
Paco era un municipal todo terreno. Por la mañana iba con su carpeta
en la mano para entregar notificaciones por todos los lados, miraba los
sitios donde estaban de obras, miraba las travesuras que hacían
los niños... Cuando veía alguna, decía:
- ¡ Diablo de niño, te voy a patear las entrañas ! (nunca pateó a ninguno). Al oscurecer, cual Alonso Quijano, iba con la caña en ristre para encender las luces del pueblo (una zona él y otra su compañero Miguel "El Cochero"). Cuando llegaba la noche, Paco cuidaba de que los fiñaneros durmieran tranquillos. Tocaba el pito como diciendo: "Tranquilos, que aquí estoy yo". Nosotros sabíamos que si tocaba varias veces en un mismo sitio, es que alguien estaba durmiendo en una cama que no era la suya. |
|
Cuando íbamos por la noche cantado por la calle, si nos lo encontrábamos,
le dábamos un vaso de sangría, le prometíamos que
cantaríamos flojo y que, cuando pasáramos por la plaza,
nos callaríamos para que al día siguiente no le regañara
el alcalde.
Sabíamos que a él le gustaba mucho oirnos tocar la guitarra pues, algunas veces, venía disimuladamente detrás de nosotros a lo largo de la calle. Una vez nos dijo: - Disfrutad ahora que sois jóvenes. Cuando seáis mayores ya sentareis la cabeza. Pero procurad llevaros bien y no hacer daño a nadie. Cuando nos juntábamos los amigos, ya mayores, pensábamos que era la persona con la que más identificábamos nuestros días de la niñez. Siempre pensábamos que deberíamos de hacerle un homenaje pero, y ahora lo siento mucho, nunca se lo hicimos. Me acuerdo mucho de Paco cuando veo a su hijo Miguel vestido de municipal.
Un
recuerdo de Juan Ocaña Morales.
|
| Volver a personajes | Volver a rincones |