La matanza


          Son las siete de la mañana.
          Llega Antoñíco el carnicero llevando en las manos
sus herramientas de trabajo.
          La casa huele a cebolla cocida el día anterior.
          El gran caldero de agua ya está hirviendo. 
          La artesa preparada. La mesa, en el centro del 
corralón que da a la calle.
          En un solo vaso, se reparte anís para quitar el frío del
amanecer y calmar los nervios
          Tras unos momentos de calma empieza la acción.
La fuertes manos de cuatro hombres cogen al cerdo,
lo suben sobre la mesa y Antoñico le clava el cuchillo
en la garganta. Brota la sangre y va cayendo sobre un
lebrillo mientras una mujer le va dando vueltas con las
manos para que no se corte.
          Cuando el cerdo está muerto lo meten en la artesa
con agua hirviendo. Le van pasando por la piel una afilada
navaja que la va dejando completamente limpia.
          Ponen otra vez el cerdo sobre la mesa y terminan por completo la limpieza.
         Otra ronda de anís para reponer fuerzas.
         Las mujeres preparan una olla alta y negra que ponen al lado del fuego. Ahí estará hasta que llegue la noche y comamos la "olla podría". 
        Mientras, los hombres, han abierto el cerdo en canal y lo han colgado en el techo con un camal que lo mantiene completamente abierto. Así pasará la noche.
        Antoñico corta "la muestra" que será llevada al veterinario para que la analice.
        Para la comida se harán una patatas con "asauras" y pimientos. Pero, antes,  caerá alguna "chicharra"  regada con un buen vino que hay en una garrafa de arroba.
        Llegada la tarde se empiezan a hacer las morcillas. Se come la "olla podría" y se prueban las morcillas recién cocidas. Quizá alguien "eche la olla".
       Mañana tocará el turno a los chorizos y las butifarras.
       Mientras, en la calle, suenan villancicos.
 
   TESTAMENTO: Unos días antes de la matanza, se iba a la tienda a comprar " el testamento ". Este consistía en todas las especias que se iban a usar para hacer el chorizo, la morcilla y la butifarra. Por lo general era: pimiento molido, pimienta, matalauva, orégano, nuez moscada...
Milagros Calvete Ríos       69 años        San José

 
Es un recuerdo de Juan Ocaña Morales.


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