especialmente diaria. Con su obra El pan nuestro de cada día se adelantó en tres siglos a la recomendación de la Iglesia con el papa Pio X. La obra de Falconi se centra en la preparación del alma para la vida celestial. Prácticamente no publicó nada en vida, salvo la Cartilla para saber leer en Cristo (1635). El resto de su obra nos ha llegado, en parte, en forma manuscrita (Camino derecho para el cielo o su Defensa ante la Inquisición del Comendador F. Pedro Franco de Guzmán), en parte en impresos que vieron la luz tras su muerte. Se dio el caso de que, por ejemplo, el escolástico y jesuita sevillano Miguel de Molina (1659-1693), publicara muchas de sus obras, no ya haciendo innumerables citas al pensamiento de Falconi, sino llegando a plagiarlo en algunas ocasiones. Sus obras se siguieron editando en el siglo XVIII, como vemos en el caso del Camino derecho para el cielo, que no vería la luz hasta 1783, desmintiendo, como en otros muchos casos, tanto el supuesto despego de este siglo respecto de la literatura del XVII como la presunta tibieza religiosa de la centuria. Se tiene noticia de un tratado titulado Cómo se han de encaminar todas las acciones a Dios que, por desgracia, no ha llegado hasta nosotros. Murió en Madrid el 31 mayo de 1638 con propuestas para la santidad. Después de su muerte, fue iniciado el proceso de beatificación en el que, Doña Aldonza de Castilla, entre otros testimonios favorables, hizo un encendido elogio de su figura. Poco valieron estos testimonios pues, Falconi, incluso durante su vida, fue criticado por "su énfasis sobre la pasividad de rezo contemplativo y la importancia del acto de fe, con poco o ningún respeto para otras virtudes". En 1685, Miguel de Molinos (1628-1696) es apresado por los corchetes del Santo Oficio. Tras dos años de investigaciones se concluye una sentencia: Molinos es condenado a cárcel perpetua. Allí permaneció hasta que murió en 1696. En estas investigaciones consideraron que Molinos se había inspirado en el pensamiento de Falconi y, por tanto, también arremetieron contra su obra. Esto causó un gran escándalo en Italia, Alemania e Inglaterra. La traducción italiana de las Cartillas y dos de las cartas de dirección espiritual fueron colocadas en el Índice de la Iglesia ( libros prohibidos ) en 1688.
Para ampliar: Fr. Juan Falconi de Bustamante (1596-1638).
Teólogo y asceta.
Camino derecho para el cielo. Falconi, Juan.
(1960). Edición e introducción de Elías
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