Rinconcillos.com se suma a la petición
de que se pongan todos los medios para restaurar esta Imagen.
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| El gran desarrollo del tema del Ecce Homo
alcanzado en la escuela granadina y, por extensión, en la escultura
sacra del barroco andaluz, especialmente en la zona oriental, tiene su
origen en las creaciones realizadas a finales del siglo XVI y principios
del XVII por los hermanos Miguel y Jerónimo García, canónigos
de la Colegiata del Salvador de Granada y considerados por algunos expertos
como los artífices por excelencia de la iconografía (1),
tanto por las repetidas interpretaciones que llevaron a cabo de la misma,
como por la perfección alcanzada en la mayoría de ellas,
caso de la que se venera en la Cartuja de Granada.
Las obras de los García, realizadas
en barro policromado, se caracterizan por su carácter popular e
intimista, más cercano a la piedad conventual o al culto privado
que a los grandes templos, así como por la minuciosidad de su modelado
y policromía, demostrando especial deleite a la hora de recrear
los rizos que brotan entre la corona de espinas, las tintas violáceas
de los labios o la transparencia verdosa de una vena. Todo ello influiría
en el arte de artífices tan dispares como Pedro de Mena o Juan Martínez
Montañés, cuyo aprendizaje tuvo lugar en Granada (2), con
la consiguiente repercusión en la imaginería andaluza de
los siglos posteriores.
El tema del Ecce Homo volvería a ser
muy cultivado en el último cuarto del siglo XVII por José
de Mora, quien comparte con los García su preferencia por las esculturas
de busto, aunque en este caso opta por la madera policromada como material
y por una impronta, si cabe, más introspectiva y resignada que la
de los clérigos escultores. Un buen ejemplo de ello lo encontramos
en piezas como el Ecce Homo del convento granadino de Santa Isabel, respecto
al cual afirma Calvo Castellón lo siguiente: "Las dos tallas de
José de Mora viven en el claustro de sus urnas todo el dolor atemperado
que arraiga en la más honda intimidad, la resignación infinita
del que asume conscientemente lo ineludible, la soledad paciente y callada.
Parecen pensadas para la paz y soledad de la clausura o para presidir el
gabinete recogido y apartado de un caserón, ámbito quizá
de oración o de refugio. Son la esencia misma de la religiosidad
y el misticismo que animó la vida y la obra del artista que les
dio vida" (3). |
Muy influenciado por la estética de Mora,
aunque presenta detalles expresivos más propios de los García,
se halla un interesante y poco conocido busto de Ecce Homo que se guarda
en la sacristía de la Parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación,
de la villa de Fiñana (Almería). Se trata, sin duda alguna,
de una de las esculturas sacras más notables que subsisten en la
provincia almeriense tras el grave expolio acaecido en la Guerra Civil.
La talla de Cristo se encuentra cortada a la altura del pecho, posee ojos
de cristal -uno de ellos se ha desprendido y es visible en el interior
de la mascarilla-, corona de espinas labrada en la misma cabeza y viste
una túnica de color púrpura, típica de la iconografía,
que deja al descubierto el hombro derecho.
Las alargadas facciones, el fino bigote, la
cabeza inclinada hacia adelante y la barba bífida y rala que deja
limpias las mejillas advierten una influencia directa en los modelos de
Mora (4); sin embargo, cierto movimiento en la composición y un
sentido del dolor más acusado en el rostro del Ecce Homo de Fiñana
nos remiten al prototipo de los García en la Cartuja de Granada,
con el que también comparte el grafismo de las manos atadas con
una cuerda y pegadas sobre el pecho, aunque en este caso no se encuentren
en actitud orante, sino una de ellas extendida y la otra semicerrada sobre
el hombro, en actitud de cubrir su desnudez ante la plebe. Todo ello califica
a su anónimo autor como un escultor apreciable, buen conocedor del
espíritu de la escuela -no hay que descartar que fuese seguidor
de los Mora-, quien pudo gubiarla en torno al año 1700 asimilando
los mejores preceptos impuestos por los maestros granadinos.
No es bueno el estado de conservación
de la imagen de Fiñana, ya que al percance del ojo de cristal, que
ha provocado también la rotura de un fragmento del párpado
inferior derecho, hay que sumar pérdidas en la corona de espinas,
desgastes en la policromía y una notable acumulación de suciedad
y repintes en la talla, por lo que reclamamos desde aquí una adecuada
restauración que permita rescatar el esplendor original de la obra.
Artículo confeccionado por Jesús
Abades y Sergio Cabaco y publicado en la WEB
http://www.lahornacina.com/articulosfinana.htm
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BIBLIOGRAFÍA
(1) OROZCO DÍAZ, Emilio. Los hermanos
García, escultores del Ecce-Homo, Cuadernos de Arte de la Universidad
de Granada, Granada, 1936.
(2) BERNALES BALLESTEROS, Jorge y Federico
GARCÍA DE LA CONCHA DELGADO, Imagineros Andaluces de los Siglos
de Oro, Biblioteca de la Cultura Andaluza, Sevilla, 1986.
(3) CALVO CASTELLÓN, Antonio. El Ecce
Homo y la Dolorosa de José de Mora en el Monasterio granadino de
Santa Isabel la Real: A la luz de una documentación inédita,
Cuadernos de Arte e Iconografía, Madrid, 1990.
Fotografías de Lola Aparicio Ruiz.
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