Los antiguos baños y la ermita de San Antón completan una
Fiñana en la que, por una cosa o por otra, sus calles albergan constantes
sorpresas, bien en forma de casa
señorial o de construcción popular
llena de sencilla elegancia cubista.
(
De lavozalmeria.net )
|
La característica de una casa
señorial fiñanera es la sencillez. Fachadas que no destacan
de las casas colindantes si no es por sus grandes balcones o ventanas.
La cubierta era de launa (arcilla magnésica de estructura pizarrosa
y color gris azulado), para la impermeabilización. Las casas podían
alcanzar fácilmente los cuatrocientos metros cuadrados de superficie,
sólo la parte noble.
En muchas casas, debido al calor del verano, se hacía la vida en
una zona u otra según la estación del año. Por
eso podían tener habitaciones que tenían distintos usos.
El patio de luz daba cabida a gran cantidad de gente en días tan
señalados como el santo del dueño, el carnaval, el paso de
una procesión (en algunas entraban la Imagen hasta el patio), bailes...
El reparto entre varios herederos, las reformas indiscriminadas y la acción
de la piqueta, han hecho desaparecer muchas de estas casa a lo largo de
los últimos cincuenta años. Al menos, tenemos dos ejemplos
de buena actuación en la casa de "Las Iturriagas" y en la del Cortijo
de San Antón. Las dos, de escalera central, han guardado la suntuosidad
interior de la arquitectura señorial fiñanera.
Las otras que quedan, seguramente, tienen los años contados...
En este plano idealizado pueden apreciarse algunas de las características
que se repetían en casi todas.
Tenían dos o tres fachadas hacia la calle y otra que comunicaba
a la zona de sirvientes, cuadras, graneros, leñeras... etc. En las
de sólo dos fachadas hacia la calle, algunos dormitorios carecían
de ventana.
La entrada de la calle principal era amplia, con un portón de dos
hojas que daba paso a un portal con suelo de piedra formando un dibujo.
Seguidamente había otra puerta que daba paso al patio de luz. En
algunas casas, al estar la calle principal a mayor altura, la entrada principal
era en la planta superior, dando paso al corredor.
Las escaleras que conducía a la planta superior podía ser
de tramo recto o bien con un tramo central, que luego se dividía
en dos tramos laterales.
Como se puede observar, las casas no tenían pasillos. Todas las
habitaciones daban al corredor o al patio.
La cubierta de la casa tenía una gran castillete, con ventanas,
que daba luminosidad a la parte central.
Sobre
la arquitectura fiñanera.
Estoy seguro
que más de un fiñanero tendrá alguna fotografía
de
alguna de estas
casas. A ver si la podéis mandar.
|