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| EL FUGITIVO
A Valentín le faltaba un brazo. Valentín era el dueño del Bar La Gloria en la calle San Sebastián. Al final de los 60 abrieron otro bar un poco más arriba. Al principio le llamaron el "Bar de la Conce", pero, pasados unos días, todos le llamaban "el fugitivo". ¿ Motivo? PORQUE IBA DETRÁS DEL MANCO. |
| INVERSIÓN A LARGO PLAZO
Cuando hicieron la Cruz de los Caídos en la Placeta de las Iturriagas, plantaron unos cuanto pinos pequeñitos y le dijeron a "Colás", el carpintero, el inocente y bendito Nicolás, que, si cuidaba de que los niños no pisáramos los árboles, cuando se hicieran grandes se los darían a él - los árboles, claro -, para que hiciera tapones para los cántaros. Y he aquí al pobre "Colás" sentado en uno de los bancos casi a todas las horas del día cuidando de que respetáramos las plantas. Y había que tener cuidado, que daba unas patadas que te levantaban del suelo dos palmos. |
| EL MIEDO A LAS MALAS LENGUAS
El fiñanerito se "llevó" a la novia. Se escondieron en una habitación que tenía su tía en lo más alto de la casa. Estuvieron cuatro días comiendo sólo tomates secos que había en el "terrao". Cogieron una "pitilla" que les obligó a aparecer y presentarse a la familia pidiendo perdón. Cuando a ella le preguntaban por qué se había ido, decía: -Yo estaba en el portal y él en la puerta. De pronto, cogiéndome de la mano, me sacó a la calle y dijo, " ven, que te voy a dar un beso ", y, claro, como ya me iban a echar las lenguas encima... |
| AL FINAL SE DESCUBRIÓ ...
Una mañana de invierno, en un huerto al lado de Las Vistillas, apareció un montón de morcillas. En vez de sal le habían echado azúcar. Todos se hicieron eco de tan extraño caso y hacían comentarios sobre quien las habría tirado. El caso de las morcillas salió a relucir cuando llegó el carnaval. Iba cantando la comparsa una canción referente a las morcillas y, cuando pasaron por la puerta de Don Norberto Gutiérrez, salió este con un cuchillo en la mano en persecución de los componentes de la comparsa. Corrían como galgos por la calle Real y la calle El León. |
| ¿TONTO?
El muchacho había estado en Madrid, en Alcalá de Henares, haciendo la mili. Metió en tantos compromisos a sus jefes que no llegó ni a terminar los meses de campamento. Lo echaron licenciado para Fiñana. Pasaron unos días y, estando en el bar de El Chispa, le preguntó otro fiñanero: -¿ Es verdad que te han echado de la mili por tonto ? -¡ Sí, señor ! -contestó con cara sonriente. Me quedó la duda de si era tonto... |
| ¡VAYAN CON DIOS!
El niño se acercó gritando a donde estaba trabajando el padre. - ¡ Papa, que a la Chacha se la ha llevao el novio y van los dos pa la estación ! El padre, martillo en mano y seguido por su hijo, emprendió veloz carrera por el camino de la estación. Cuando llegaron a la rambla iban con la legua fuera. Se pararon y vieron como el tren ya avanzaba por el llano cerca de la estación. El niño, sin poder respirar le dijo al padre: - Papa..., ¡ qué vayan con Dios...! - Pues bueno... - contestó el padre sentándose sobre el balate -¡ qué vayan con Dios ! Cuando vieron salir el tren, los dos volvieron despacio para el pueblo... |
| COLGAR EL JUDAS
¿ Habría algo más normal que colgar un "Júas" la noche del Domingo de Resurrección ? Pues bien, un año quisimos participar de esta costumbre y nos preparamos nuestro Judas. Y, estando encaramados en un balcón de la Encrucijada, nos sorprendió la Guardia Civil que, ni cortos ni perezosos empezaron a tacharnos de gamberros y a amenazarnos con llevarnos al Cuartel. Después de pasada la trifulca estábamos cabizbajos sentados en un tranco cuando apareció Paco el Pontoquillo que, con una sonrisilla de sorna, nos dijo: -¿ Qué, está ya "colgao el Júas" ? Y terminamos colgando al Judas. |
| UN BUEN ENCIERRO
En las Fiestas del Sol en la Sierra se traían los toros andando desde la rambla hasta la plaza pasando por Macafe, puerta del motor, horno de Miguel Matilla, calle del León y Avenida de Juan Aparicio. Se cerraban las calles adyacentes con tractores para que los toros siguieran el trayecto previsto. El caso es que un año, quizás llevados de la emoción del momento, cuando se acercaban los toros, quitamos el tractor que cerraba la cuesta del motor y lo pusimos tapando la calle del horno. Total, que los toros subieron la cuesta, llegaron a los Caños de Jesús, siguieron por la Calle Santiago... Y uno de ellos, metiendo la cabeza en el Spar que había frente al Capri, provocó un buen alboroto entre todas las mujeres que estaban comprando. Si señor, ese año fue un emocionante encierro. |
| EL QUE MÁS MANDABA
En la escuela de Fiñana el maestro estaba explicando a los niños la composición del Estado, la Región, la Provincia y la Localidad. A la pregunta de quien mandaba en España la respuesta fue: -FRANCO. Cuando preguntó a otro que quien era el que mandaba en Fiñana este respondió: -EL PONTOQUILLO. Anécdota que contaba el
maestro Juan González Ruiz.
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| EL CHARRO EN CONCIERTO
Había una gran expectación en Fiñana. Esa noche nuestro amigo EL CHARRO iba a dar un recital acompañado a la guitarra por EL ALPARGATAS. El cine de invierno estaba abarrotado. En el escenario aparecieron el Charro y el Alpargatas un poquito calientes por los lingotazos que se habían pegado para quitarse los nervios de la actuación. El Charro comenzó con un discurso de presentación que ya empezó a calentar los ánimos. Empezó a cantar rancheras y, a la tercera, tuvieron que llevar para el médico a uno que trabajaba en la construcción de la vía y que se le desencajó la mandíbula de tanto reír. El Charro seguía impertérrito con su actuación mientras la gente lloraba de tanto reír. El Charro había realizado su sueño de actuar ante sus paisanos. ! BRAVO POR EL CHARRO ! Si estás
mirando esta página desde ahí arriba... un cariñoso
recuerdo amigo Monche
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| AFEITADO FIÑANERO
A los pocos meses de estar en Fiñana, me llevó mi abuelo Sebastián Gallego a que me pelaran en un barbería que estaba ,justo al lado de su casa, en la calle Real. La casa de mi abuelo, en aquellos días, tenía como vecinos por un lado al médico D. Norberto y al otro la barbería.. Tenía esta barbería, un amplio salón, así como cuatro sillones en madera, y sus correspondientes espejos. En su pared había una vacía colgada para el afeitado, y al fondo había siempre un fogón ardiendo para el agua caliente del afeitado. Cruzaron una tabla entre los brazos de un sillón y, sentado en la tabla y con los pies en el asiento, me pelaron. Fue la primera vez que me pelaron en un establecimiento pues antes siempre me había pelado mi madre o alguna de mis tías. Recuerdo esta barbería por el hecho no ya de la vacía colgada en la pared que me recordaba a las estampas del libro de D. Quijote, sino porque, estando pelándome, llegó a afeitarse y pelarse una persona muy mayor, ya viejo y chupado de cara, al cual le sacaron de una olla que tenía agua hirviendo un huevo de madera, pequeño, para que se lo metiera en la boca y así inflase los carrillos mientras le afeitaban. QUEDÓ COMO NUEVO y devolvieron el huevo a la olla del agua hirviendo. Manuel Gallego Morales
( Desde Baza - Granada )
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| UN NUEVO PUERTO
La mañana se pasó de risas pues, sin saber como, apareció un cartel al lado de las escaleras de los caños que decía: ...Y no paraban de llamar a Teléfonos para ver si ya habían abierto el puerto.
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| EL SARGENTILLO
Repasando mis anécdotas de los primeros años en Fiñana, hay una que nunca he olvidado y es la siguiente: Me mandaban casi todos los días, desde la Calle Real, en la que vivían los padres de mi padre, a la tienda de mi abuelo Sebastián. Era un crío y me llevaba de la mano una criada que se llamaba Pepa (otro día os hablaré de ella ). Pues bien, recuerdo que al llegar a la altura de los caños de Jesús, un poco mas arriba, había una enorme cantidad de gente - hombres y mujeres - que llevaban una silla en alto, como con parihuelas, y en ella montado un señor al que daban gritos de ¡ Viva El Sargentillo ! ¡ Viva Nanclares !... Así, una y otra vez, lo paseaban por la pequeña placeta que hay un poco más arriba de los caños. No olvidaré nunca estas frases ni a la gente que las gritaban. Años después indagué... y parece ser que este señor había sido liberado de la cárcel, o algo así... Manuel Gallego Morales
( Desde Baza - Granada )
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| MARIANITO Y PACO TROLA
Mariano, y su socio Paco, tenían una carpintería en la Calle Real. Cuando llegaba la feria quitaban todo lo de la carpintería y el local lo transformaban en una tasca. Cuentan que un año, como no entraba nadie, se colocaron uno a cada lado del mostrador. -Marianito, - decía Paco poniendo sobre el mostrador diez céntimos que había sacado del cajón - ponme un vaso de vino. Mariano cogía la moneda y se intercambiaban los sitios. -Paco Trola, - decía Mariano poniendo la moneda sobre el mostrador- ponme un vaso de vino. Volvían a repetir la operación e intercambiaban los sitios. Y así una y otra vez hasta que ... - Marianito, - dijo Paco - hay que ver la que hemos "pillao" ... - Y, encima, - contestó Mariano - nos queda una "gorda" ... ¿
Anécdota verídica ?. Lo merece.
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| UN CUARTEL CON MUCHA MARCHA
Al Cuartel de Fiñana fue destinado un Guardia Civil que, por lo visto, le gustaba mucho la jardinería. Tuvo la idea de poner un jardín a la puerta del Cuartel para alegrar un poco la vista pues, en verdad, la placeta estaba muy fea tan pelada. Tras lograr los permisos correspondientes se puso manos a la obra y, a los pocos meses, consiguió que le quedara un jardín, con sus matas y sus arbolitos, realmente llamativo. Pasado un tiempo, llegó al Cuartel el Capitán y se llevó las manos a la cabeza al ver que muchas de las matas que había sembradas eran de las que se usan para sacar droga. Dijeron que eso sería que habrían llevado las semillas los gorriones. Y se pasaron unos días buscando en el término de Fiñana donde podrían haber cogido las semillas los gorriones. ¿
Anécdota verídica ?. ¡¡¡ Verídica
!!!
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| LECCIÓN FILOSÓFICA
En el tiempo de la trilla, íbamos a la era de mi tío Santiago Bretones, que estaban al fondo del pueblo, en la parte baja de la Ermita de las Ánimas. Cuando ya estaban las gavillas del trigo bien troceadas nos permitían subir al trillo y darles unas cuantas vueltas a la era. La verdad era que nos sentíamos como los romanos manejando cuádrigas. En uno de estos días, tenía el cuidado de la era un encargado que se llamaba Manuel Garrones, ya mayor, y muy buena persona, que nos dejaba hacer con los haces del trigo como cuevas para resguardarnos del sol. -Desgraciado el animal que por boca de otro entra. Ni que decir tiene que estábamos todos deseando que cayera otro para hacer lo mismo. Pero no. Ahora, cuando tantos tiquismiquis tiene los niños a la hora de la comida... pues es bueno de recordar aquellos tiempos. Manuel Gallego Morales
( Desde Baza - Granada )
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| BUENOS PROPÓSITOS
Víspera del día del Corpus de 1942. Era párroco en Fiñana D. Francisco Cobo, que tenía por costumbre el tirar a los niños de los pelos de las patillas, hacia arriba, por los pecados que se confesaban. Pues bien, en la escuela eran bastantes los que ya habían hecho la primera comunión y se cundió la voz de que vendría otro sacerdote a ayudar a D. Francisco en las confesiones. El caso es que un compañero dijo que el cura de Abrucena era viejo, medio sordo y que solo ponía un Padrenuestro de penitencia. Los pecados eran robar fruta, mentiras pequeñas y algunas faltas a misa. El que más y el que menos se veía con las patillas arrancadas.. Dicho y hecho. En la víspera del día del Corpus, en vez de ir a la iglesia, un grupo de unos seis decidieron ir a contar sus pecados al cura de Abrucena. Por eso de la amistad, me uní a ellos. Fuimos por la rambla y lograron todos confesarse, pues el párroco de Abrucena estaba también recibiendo confesiones en la Iglesia. Ni que decir tiene que al regreso arramblamos con las pocas cerezas que empezaban a madurar... ¿Y se volvieron
a confesar por esto último ?
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